HOMENAJE A D. JOSÉ CASTILLO
Buenos días. Queremos agradecer :
Al
Instituto Bernardo Balbuena que nos haya invitado a participar en este V
ENCUENTRO INTERPROMOCIONAL, y por dedicarle en este encuentro un
espacio de recuerdo a mi padre José Castillo
A Gloria Fernández-Calvo por todo el cariño que ha puesto en la preparación.
Y a los asistentes por su atención.
Para nosotros, para la familia, es muy emocionante este recuerdo este reconocimiento.
Hablar
del padre, así en público, no es fácil, la aproximación como padre,
como profesor o como ciudadano de Valdepeñas son diferentes, distintas.
Voy
a intentar referirme a su figura como ese padre, hombre de Valdepeñas,
que trabajó en este instituto y del legado que nos ha dejado.
Había
estudiado magisterio en C-Real y tres cursos de Ciencias en la
Universidad de Madrid, la guerra impidió que prosiguiera estos estudios.
El realmente fue un autodidacta.
Mi padre tenía una
gran curiosidad hacia todo, una curiosidad que abría un enorme abanico
de intereses y de saber que abarcaban las ciencias, las artes y las
letras. Le gustaba aprender, investigar, crear, transmitir.
Sentía y vivía la necesidad de participar en la transformación de su entorno, en ese sentido era un hombre moderno.
Participó
e impulsó la creación de Radio Valdepeñas. La primera emisora en la que
contribuyó a su montaje fue en C- Real en la escuela de magisterio.
En el Instituto dentro del laboratorio de Física montó
junto a los alumnos una emisora que se escuchaba en toda la ciudad.
Participó
en la creación de la emisora de radio Valdepeñas, donde en los
comienzos también fue locutor. En la primera emisión parece ser que leyó
un poema de Juan Alcaide y pidió que las personas que hubieran
recibido la emisión se pusieran en contacto por carta con la emisora
para saber si las emisiones estaban llegando y a donde. Recibieron
numerosas cartas de toda la provincia y también de Andalucía.
En la
emisora había espacio para los deportes. Cuentan que retransmitían los
partidos de futbol del equipo local desde la emisora ayudado por otros
amigos, especialmente Manolo Caro-Patón, que presenciaban el partido en
el campo de futbol y tomaban notas que llevaban a la emisora cada 15
minutos montados en veloces bicicletas. Era una retransmisión en
diferido.
Sentía pasión por la pintura y era buen conocedor.
Participó junto con J. Guerola y otros, en la creación de la Exposición
de Artes Plásticas de esta ciudad. La exposición se inició en 1940
recién terminada la guerra, si contextualizamos ese momento, en una
España hambrienta, destrozada, herida, parece mentira que hubiera
personas entusiastas del arte que tuvieran esta iniciativa. Que ha
terminado siendo enseña de nuestra ciudad. En un principio la exposición
tuvo carácter local, de 1945 a 1952 fué provincial después regional y
en 1961 nacional. Desde el 2002 es Internacional. Es la más antigua del
país con galardonados de la talla de Antonio López García, López
Villaseñor, Pancho Cossio, Agustín Redondela, Agustín Ubeda o Antonio
Guijarro.
En mi casa, durante algunos años, se abría “el comedor
bueno” para invitar a cenar al jurado calificador de la exposición. En
una cena a los postres y tras servir los licores uno de mis hermanos, le
dijo a mi padre: ¿Papá puedo chupar el corcho? , dejando en evidencia
las costumbres familiares y lo poco habitual que resultaba para nosotros
recibir personas que no fuesen amigos o familia.
Mi padre
también fue miembro de la corporación municipal. Siendo elegido por el
tercio familiar. Le votaron sobre todo en los barrios de Cachiporro, El
Lucero, El Cristo. Fue teniente de alcalde y concejal de aguas. Peleó
por llevar las aguas a todos los barrios.
La época en la que
estuvo al frente de la concejalía de aguas coincidió con lo que se
conoció como “una pertinaz sequia”. El Alcalde Alfonso Mejía y él se
dirigieron al párroco de la Asunción para solicitarle una procesión como
rogativa para apareciesen las lluvias. D. Antonio Sánchez Barba parece
ser que se asomó a la puerta de la Iglesia y mirando al cielo les dijo:
“Yo si queréis saco a la Virgen, pero para llover, no está”
En
su desarrollo profesional fue maestro en la escuela “Silvestre Izarra”
en la que coincidió e hizo grandes amigos, que lo fueron hasta siempre:
Juan Alcaide, Manolo Caro-Patón e Ignacio Crespo. Fue profesor de
francés en este instituto, siendo secretario muchos años con Rafael
Llamazares, Teodoro Alonso y Marceliano Carpio en la dirección. Accedió a
la secretaria cuando se trasladó el instituto a estas instalaciones,
puso todo su empeño en los inicios de este centro, en organizar, dotar
etc; son muestra de ello el Cristo de la Capilla, con el que tuvieron
diversos problemas al parecer por la modernidad de la obra; cooperó en
la compra de material y organización de los laboratorios, del aula de
dibujo, del salón de actos. Así lo recoge Rafael Llamazares en la
necrológica que se publicó el día 6 de Agosto de 1994.
Mi padre
se presentó a las oposiciones en Madrid y tras el examen se cruzaron dos
telegramas uno en dirección a Valdepeñas y otro a Madrid, el primero
decía: “aprobadas oposiciones” y el segundo: “ha nacido nuestro 5 hijo”.
Como enseñante le gustaba valorar el esfuerzo por encima de los
resultados. Y estaba dispuesto a ayudar no solo en lo académico sino
también en lo personal.
Era un hombre generador, creador,
sembrador, creo que esto lo llevaba en su ADN, aunque su padre también
fue maestro, provenía de una familia de labradores, esa siembra que sus
ancestros hicieron con cebada y trigo, él la transformó en siembra de
intereses, de curiosidad, sembró y multiplicó interés por la lectura, la
pintura, la fotografía, la radio… el conocimiento en general.
Estaba
muy unido a la tierra, cuando paseaba por el campo iba reconociendo
plantas y hablaba de su clasificación y sus usos terapéuticos. Tenía
mano verde como mi abuelo Jesús, todo lo que plantaba le crecía, en casa
lo veíamos plantar con frecuencia, así uno de mis hermanos siendo
pequeño fue descubierto en el patio de casa plantando unos huesos de
chuletas porque quería que saliesen corderitos.
Creo que sus numerosos hijos también damos cuenta de su capacidad multiplicadora.
Mi
padre es también la primera persona que yo recuerde que reciclaba, iba
por la calle y recogía cualquier cosa que pensara que le podía servir
para algo, sus bolsillos siempre albergaban tornillos, trozos de cuerda,
plásticos, y otras cosas a veces insólitas.
Realizaba pasta de
modelar con engrudo y papel viejo, el mejor destino del ABC, desde mi
punto de vista, con el que modelábamos todo tipo de figuras.
Con
las latas de papillas de mis hermanos pequeños y lentes que compraba por
correo (en la compra por correo también fue un adelantado, no sabe
Amazon lo que se ha perdido por no coincidir temporalmente con un
comprador como él) como os decía, con las latas de papilla lentes y
otros objetos reciclados construía las ampliadoras para su taller de
fotografía, también se hacia los líquidos reveladores, comprando los
productos químicos en la droguería Juan de Mata. Siempre que iba a
Madrid se aprovisionaba en diferentes comercios especialmente en Riesgo a
la espalda de la Gran Vía. Cuando nosotros empezamos a estudiar en
Madrid nos hacia encargos. A Jose le encargó papel fotográfico y en la
tienda le dijeron este articulo se puede comprar en EEUU pero aquí no
ha llegado.
Le encantaba viajar, conocer lugares, ver con sus
propios ojos lo que conocía con su saber, los monumentos, la geografía ,
los lugares históricos, los museos…..Con el instituto participó en
numerosos viajes, en los que aportaba información a los alumnos para
hacer entender la arquitectura, la historia, la geografía de los lugares
visitados.
Cuando alguno de nosotros viajamos por
cualquier lugar del mundo, a la vuelta nos decía ¿Has visitado….? Y era
admirable ver que conocía más y mejor que el propio viajero aquellos
lugares.
Fue un gran lector, yo le recuerdo siempre leyendo,
era capaz de concentrarse en la lectura con todos nosotros jugando
alrededor.
Leía de todo, artículos de opinión, prensa,
literatura, historia, arte, psicología, medicina etc. ; estaba suscrito
a la revista “Science e Vie”, magazine de divulgación en lengua
francesa, que acercaba al lector los descubrimientos científicos de la
época, en la que escribían académicos franceses, premios nobeles etc.,
Leía narrativa, poesía,
historia, leía a los clásicos y también a los escritores del momento.
Era
buen escritor y conferenciante, transmitía bien, estaba informado,
preparaba sus artículos o conferencias concienzudamente y a estas
siempre les daba un cierto toque de humor un tanto socarrón. Sus
escritos, muchas veces, los acompañaba con sus propios dibujos.
Manolo
Caro-Patón y el hacían crónicas taurinas, Manolo escribía y mi padre
dibujaba.
En el A7 de los hermanos
Creis, cooperó en la Tertulia literaria “Desde el empotro”, allí hizo
una presentación de la poesía de Antonio Martin Peñasco y en la pared de
la bodega dejó grabado un azulejo con un dibujo con el que recuerda al
poeta.
Sentía interés por el ser humano, tanto como un igual, la
igualdad y la fraternidad estaban muy arraigadas en el, - creo que
muchos recordareis su manera de saludar: Hermano, hermanito.... Le
interesaba también la urdimbre psicológica del ser humano, creo que
este aspecto caló en mi, hasta conformar mi profesión. En uno de esos
viajes de vuelta a casa, allá por los años setenta y mucho, le conté que
estaba haciendo un curso de psicodiagnóstico con técnicas proyectivas y
le hable del test de Rorschach creyendo que le aportaba una novedad,
fue él el que me sorprendió a mi diciéndome que hacía tiempo que él,
junto con Dr. José Luis Blanco, habían estado estudiando y haciendo
ensayos con el test.
También se interesó por la grafología, en más de una ocasión le llamaron del juzgado para peritar alguna nota manuscrita.
Entre
sus aficiones estaba la pintura; la pintura le interesaba como
expresión artística era buen conocedor de la historia del arte, desde
las primeras expresiones artísticas de la prehistoria hasta el fauvismo,
el cubismo, el futurismo, el expresionismo abstracto, etc., era buen
dibujante y le gustaba pintar al oleo y la acuarela.
Bueno
tengo que decir, que mi padre que era un hombre plurifacético, y que lo
pudo ser con la ayuda de mi madre Faly Lasala que le facilitaba
espacios, ayuda, crió a los hijos y era su admiradora incondicional.
Era
un hombre bueno, sencillo, humano que se sentía cercano a los problemas
de los demás. Ayudaba con facilidad de manera natural como algo que era
así porque tenía que ser.
A través de la religión vehiculó una faceta espiritual muy importante.
Tenía un gran sentido de la amistad y conservaba amigos de toda la vida.
En los compromisos era irreductible, fue un hombre honesto.
Su
disco duro disponía una memoria lucida, amplia, almacenaba muchos y
variados conocimientos y disponía de conexiones rápidas y flexibles.
Voy
a haceros una revelación, cuando murió pensé ¿a dónde irá tanto saber? ,
me gustaría pensar que en una siembra a voleo germinó en muchos de los
que le conocimos.
Gracias